Tomasito
Biografía
¿Te imaginas a The Black Keys tocando una soleá por bulerías? Así, de golpe, con taconeo, palmas, pellizco flamenco y guitarras duras comienza Azalvajao, la canción que da título al sexto disco del genio Tomasito. Miren la portada del disco. ¿Ya? Ahora lo van a entender todo.

“Estar Azalvajao es irse a la montaña con un compadre con la furgoneta, beberse unas cervecitas y liarla”, asegura este jerezano de 44 años residente en el barrio madrileño de Moratalaz. “Cualquiera puede ponerse azalvajao: los altos, los bajos, los gordos o los delgados. Los que llevan pelo largo o corto. Los rumberos, los flamencos o los rockeros. Estar azalvajao es ponerse a andar a cuatro patas por la calle cuando ves a una chica guapa. Es ser libre y no tener complejos”.

Es todo eso y más. Pero, sobre todo, es un antídoto contra el pesimismo, servido en siete sorprendentes canciones que se pueden administrar sin receta médica y del tirón durante los 25 minutos exactos que dura el disco. Tomasito te arrancará varias sonrisas con sus nuevas historias emotivas, surrealistas y reales.

Ocurre en Tiburones, una rumba compuesta por El Canijo de Jerez y basada en hechos reales: un robo que sufrió un pariente de Tomasito al que le entraban a casa para arrasar con la comida. “Señores ladrones, no me roben la cartera, que estamos en crisis y me han cortado hasta la luz del coche”, canta. “Cierren la nevera, tiren de la cisterna y recojan la mesa, por favor”, suplica. Que los verdaderos ladrones y los tiburones son los políticos y los banqueros.

O la historia de La mujer del Tuerto, cantada a dúo con Bebe. Una hermosa historia de amor: “A pesar de que nunca tuve un cuerpo perfecto”, canta. “A pesar mis dos muñones y mi ojo tuerto… Ella me quiere”. Imprescindible son también La Tata y Al Abandono, donde recupera el clásico sonido caño roto de Las Grecas y Los Chorbos.

O la entrañable El Gandul Enamorao, donde es capaz de “clavarse siete puñales”. Tatuarse “el blanco de los ojos” y bailar “delante de un toro desnudo pintado de rojo” si su amada de lo pide. Pero, por favor, que no le pida que madrugue.

Grabado en Madrid, en los estudios del legendario José Luis Garrido –productor de Los Chorbos- Azalvajao rompe fronteras y estúpidas barreras. “Siempre he sido más bailaor que cantaor pero hay que hacer de todo”. Y todo se le da bien: “Lo mismo canto por fandangos que por bulerías. O me hago un rock and roll guitarrero. Por eso los puristas se enfadan conmigo”, explica el hijo de la Bastiana, que ha tenido como invitados en el estudio a gente como El Canijo de Jerez, Bebe, Las Negris o Soleá Morente.

Está acostumbrado a las buenas compañías: el de Jerez de la Frontera ha trabajado con los más grandes: de Lola Flores a Los Delinqüentes. De Wynton Marsalis a Ketama. De Chano Domínguez a Kiko Veneno. Con todos tiene una historia. Y seguro que si te la cuenta te arrancará una sonrisa. Lo mismo que las canciones de Azalvajao y su felina portada: con sus botines verdes de flamenco y su traje de leopardo Tomasito te hará feliz.

 














































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